evangelium vitae
Cuento con los dedos los días para dejar de trabajar y el tiempo de tomarme el café ya está aquí. Apenas tardo unos minutos en bajar y subir, y en un rato habré terminado de escribir esto que blogger me lo publica en segundos. La tripa se me revuelve el viernes y no me doy cuenta hasta el lunes por la mañana, lo consigo contar el lunes por la noche. Hoy me da un poco de fiebre y para mañana ya me habré dado cuenta de gran parte de que aquello de la tripa no es fisiológico. Días después me emocionaré cuando me entere de que, fundamentalmente lo que me pasa es que SIENTO.
Siento que mi vida pasa, que la vivo, que mi padre se me apaga, que mi madre va detrás, que mi hermano vuelve a vivir, que esto es un sinvivir, que trabajo para vivir, que vivo por mi, que esto es un tiovivo y que yo, al menos ahora, no me quiero bajar.
Siento que mi vida pasa, que la vivo, que mi padre se me apaga, que mi madre va detrás, que mi hermano vuelve a vivir, que esto es un sinvivir, que trabajo para vivir, que vivo por mi, que esto es un tiovivo y que yo, al menos ahora, no me quiero bajar.

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