censura
Dice Antón: “Parece que en mecánica cuántica, sólo cuando observas los objetos, éstos quedan fijados; lo contrario que en la vida, donde nadie observa nada y cuando hablas de vida, el de enfrente cree que hablas de su vida y tus palabras le dan pánico”
Y dice verdad, porque no escuchamos apenas algo más que el runrún interno de nuestro soliloquio censurador y disculpador. Sin importar que el de enfrente esté abriendo su corazón o te esté dando la receta del gazpacho.
Tuve un amigo que me dijo una vez una de las cosas más tremendas que he escuchado en mi vida. Muy serenamente me confesó –con aparente dolor- que él no quería a nadie y que no necesitaba a nadie.
Que no necesitaba a nadie era una mentira que le venía muy bien para no reconocer que andaba por la vida lleno de muletas; pero lo de que no amaba a nadie…era bien distinto. Aún recuerdo su cara de amargura y cómo yo, sin escuchar, salí en su defensa sin él pedirlo: “que vá tío, eso lo dices porque estás mal”.
Creo que nunca estuvo mejor en su vida, era yo el que no andaba muy cuerdo.
Y dice verdad, porque no escuchamos apenas algo más que el runrún interno de nuestro soliloquio censurador y disculpador. Sin importar que el de enfrente esté abriendo su corazón o te esté dando la receta del gazpacho.
Tuve un amigo que me dijo una vez una de las cosas más tremendas que he escuchado en mi vida. Muy serenamente me confesó –con aparente dolor- que él no quería a nadie y que no necesitaba a nadie.
Que no necesitaba a nadie era una mentira que le venía muy bien para no reconocer que andaba por la vida lleno de muletas; pero lo de que no amaba a nadie…era bien distinto. Aún recuerdo su cara de amargura y cómo yo, sin escuchar, salí en su defensa sin él pedirlo: “que vá tío, eso lo dices porque estás mal”.
Creo que nunca estuvo mejor en su vida, era yo el que no andaba muy cuerdo.

<< Home