31.8.06

mejor mal casada que bien abarraganada

En el Maikel´s huele a pis y a desinfectante de tienda de veinte duros, y un sábado de verano a lo más que puedes aspirar es bailar por Bisbal mientras la docena de separados o divorciados van repeinaditos buscando un segundo amor adolescente a los cincuenta. Y dan garrafón.

Verás, yo estaba en la barra y mi cuñao, el policía, el de mi hermana la segunda, va y me confiesa a escondidas que sabe que tengo un diario en Internet, que lo lee y que hay que ver qué lengua tengo, cómo me paso hablando de cómo mis hermanas salieron de casa de mi madre.

Y claro, uno resume. Resumo en palabras y en ideas. Nadie que ha pasado más de la mitad de sus veinticinco años de casado quejándose de quien tiene al lado se puede decir que esté bien casado. Y no soy yo quien lo dice, a las quejas me remito.