de culos, pollas y coños
La mayoría de los homosexuales que conozco –esto casi es estadística- tienen la certeza de que un bisexual es un homosexual hipócrita que participa de una actividad hetero para no ser rechazado.
Esto los convierte en auténticos adalides de la liberación sexual: “Yo sí lo asumo, yo sí asumo ser homosexual, tú no”. Y claro, pensar de uno mismo que está liberado del yugo hetero es un regocijo.
Sin embargo a mi me parecen tan obtusos como aquellos cérrimos de los que pretenden zafarse. Y no es que los heteros sean todos unos reaccionarios contra los que hay que luchar, si no que son ellos mismos, estos gays, los que se ven escindidos de lo “natural”, la heterosexualidad.
Y claro, la postura es muy cómoda. Culpo a unos de reaccionarios y homófobos y a los otros de subyugados y deshonestos. Después me compro la revista Zero, voy al Orgullo y te llamo “mari” y a vivir que son dos días, que estoy liberado.
Esto los convierte en auténticos adalides de la liberación sexual: “Yo sí lo asumo, yo sí asumo ser homosexual, tú no”. Y claro, pensar de uno mismo que está liberado del yugo hetero es un regocijo.
Sin embargo a mi me parecen tan obtusos como aquellos cérrimos de los que pretenden zafarse. Y no es que los heteros sean todos unos reaccionarios contra los que hay que luchar, si no que son ellos mismos, estos gays, los que se ven escindidos de lo “natural”, la heterosexualidad.
Y claro, la postura es muy cómoda. Culpo a unos de reaccionarios y homófobos y a los otros de subyugados y deshonestos. Después me compro la revista Zero, voy al Orgullo y te llamo “mari” y a vivir que son dos días, que estoy liberado.
Nada como ser moderno.

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