14.9.06

o meu infinito particular

Si me dejo sentir siento que hago lo que quiero hacer.
Las cosas fueron así porque así necesitaba que fueran.
Y me quedo tranquilo.

Pero mi cabeza -bien adoctrinada por los curas salesianos en la culpa- me lleva a replantearme el deber, lo que debió ser, el sacrificio por el otro, el arrepentimiento. Entonces me entra un malestar, una rabia...

Y vuelvo a sentir. Ha pasado tiempo.