¡arre!
Uno, sorprendido de que no hubiera actuado antes, me dijo: “Tienes una fuerza extra-ordinaria…para aguantar todo lo que has aguantado, claro”
Otra, sorprendida de que actúe, me dijo: “Qué duro eres”
Varios me dicen: “y él...¿qué dijo?”
Nadie me dice que se alegre por mí, por ser capaz de enfrentar las cosas de frente, sin rodeos, sin ambages y de una vez por todas. Supongo que pocos valoran el esfuerzo y el dolor que supone revolverse uno las tripas y agarrar el toro por los cuernos.
Y no me quejo, sólo anoto. He apuntado en mi cuaderno con cuánto miedo y con cuánta falta de honestidad vamos por la vida. Cómo la seducción nos lleva a buscar apoyo en quien nos pone la zancadilla.
Apunto también que en estos días todo ha cambiado y es que pierdo más energía en contener los caballos que en soltarlos.
Otra, sorprendida de que actúe, me dijo: “Qué duro eres”
Varios me dicen: “y él...¿qué dijo?”
Nadie me dice que se alegre por mí, por ser capaz de enfrentar las cosas de frente, sin rodeos, sin ambages y de una vez por todas. Supongo que pocos valoran el esfuerzo y el dolor que supone revolverse uno las tripas y agarrar el toro por los cuernos.
Y no me quejo, sólo anoto. He apuntado en mi cuaderno con cuánto miedo y con cuánta falta de honestidad vamos por la vida. Cómo la seducción nos lleva a buscar apoyo en quien nos pone la zancadilla.
Apunto también que en estos días todo ha cambiado y es que pierdo más energía en contener los caballos que en soltarlos.

<< Home